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Portada de El piojito y la pulguita

Cuento · Fantasía

El piojito y la pulguita

Hermanos Grimm

Publicado por charly

Cuentos de la infancia y del hogar · Edición 1812 · Dominio público

Un accidente doméstico provoca una cadena de lamentos insólitos. Objetos y criaturas se suman a una reacción cada vez más disparatada.

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El piojito y la pulguita
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El piojito y la pulguita

Un piojito y una pulguita vivían juntos en una casa, y elaboraban cerveza en una cáscara de huevo. Entonces el piojito cayó dentro y se quemó. Por eso la pulguita se puso a gritar muy fuerte. Entonces dijo la puertecita del cuarto:

«¿Por qué gritas, pulguita?».

«Porque el piojito se quemó».

Entonces la puertecita empezó a chirriar. Entonces dijo una escobita en el rincón de la casa:

«¿Por qué chirrías, puertecita?».

«¿No debo chirriar? El piojito se quemó, la pulguita llora».

Entonces la escobita empezó a barrer terriblemente.

Entonces pasó un carrito:

«¿Por qué barres, escobita?».

«¿No debo barrer? El piojito se quemó, la pulguita llora, la puertecita chirría».

Entonces dice el carrito: «Pues quiero correr terriblemente», y corre terriblemente. Entonces dice el montoncito de estiércol, junto al cual pasa corriendo:

«¿Por qué corres, carrito?».

«¿No debo correr? El piojito se quemó, la pulguita llora, la puertecita chirría, la escobita barre».

Entonces dice el montoncito de estiércol: «Pues quiero empezar a arder», y arde terriblemente.

Entonces había un arbolito que dijo:

«Montoncito, ¿por qué ardes?».

«¿No debo arder? El piojito se quemó, la pulguita llora, la puertecita chirría, la escobita barre, el carrito corre».

Entonces dice el arbolito: «Pues quiero sacudirme», y se sacudió todas las hojas. Entonces dice una muchacha con su cantarito de agua:

«Arbolito, ¿por qué te sacudes?».

«¿No debo sacudirme? El piojito se quemó, la pulguita llora, la puertecita chirría, la escobita barre, el carrito corre, el montoncito arde».

Entonces dice la muchacha: «Pues quiero romper mi cantarito de agua», y rompió su cantarito de agua; entonces dice la fuentecita:

«Muchacha, ¿por qué rompes tu cantarito de agua?».

«¿No debo romper mi cantarito de agua? El piojito se quemó, la pulguita llora, la puertecita chirría, la escobita barre, el carrito corre, el montoncito arde, el arbolito se sacude».

«¡Ay! —dijo la fuentecita—, pues quiero empezar a fluir», y empezó a fluir tan terriblemente que todo se ahogó: la muchacha, el arbolito, el montoncito, el carrito, la escobita, la puertecita, la pulguita y el piojito, todos juntos.

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