La bella Katrinelje y Pif, Paf, Poltrie
—¡Buenos días, padre Hollenthe! —Gracias, Pif, Paf, Poltrie. —¿Podría casarme con vuestra hija? —¡Oh, sí!, si la madre Malcho, el hermano Hohenstolz, la hermana Käsetraut y la bella Katrinelje quieren, puede suceder. —¿Dónde está, entonces, la madre Malcho? —Está en el establo y ordeña la vaca.
—¡Buenos días, madre Malcho! —Gracias, Pif, Paf, Poltrie. —¿Podría casarme con vuestra hija? —¡Oh, sí!, si el padre Hollenthe, el hermano Hohenstolz, la hermana Käsetraut y la bella Katrinelje quieren, puede suceder. —¿Dónde está, entonces, el hermano Hohenstolz? —Está en la cámara y parte la leña.
—¡Buenos días, hermano Hohenstolz! —Gracias, Pif, Paf, Poltrie. —¿Podría casarme con vuestra hermana? —¡Oh, sí!, si el padre Hollenthe, la madre Malcho, la hermana Käsetraut y la bella Katrinelje quieren, puede suceder. —¿Dónde está, entonces, la hermana Käsetraut? —Está en el jardín y corta la col.
—¡Buenos días, hermana Käsetraut! —Gracias, Pif, Paf, Poltrie. —¿Podría casarme con vuestra hermana? —¡Oh, sí!, si el padre Hollenthe, la madre Malcho, el hermano Hohenstolz y la bella Katrinelje quieren, puede suceder. —¿Dónde está, entonces, la bella Katrinelje? —Está en la cámara y cuenta sus peniques.
—¡Buenos días, bella Katrinelje! —Gracias, Pif, Paf, Poltrie. —¿Quieres ser mi tesoro? —¡Oh, sí!, si el padre Hollenthe, la madre Malcho, el hermano Hohenstolz y la hermana Käsetraut quieren, puede suceder. —Bella Katrinelje, ¿cuánto tienes de dote? —Catorce peniques en dinero contante, tres groschen y medio de deuda, media libra de peras secas [Hußeln], un puñado de pan, un puñado de raíces, y etcétera. ¿No es una buena dote? —Pif, Paf, Poltrie, ¿qué oficio sabes? ¿Eres sastre? —¡Mucho mejor! —¿Zapatero? —¡Mucho mejor! —¿Labrador? —¡Mucho mejor! —¿Carpintero? —¡Mucho mejor! —¿Herrero? —¡Mucho mejor! —¿Molinero? —¡Mucho mejor! —¿Quizá fabricante de escobas? —Sí, ¿no es eso un hermoso oficio?