La Muerte y el pastor de gansos
Un pobre pastor andaba por la orilla de un agua grande y tempestuosa, cuidando una bandada de gansos blancos. A este llegó la Muerte sobre el agua, y el pastor le preguntó de dónde venía y adónde quería ir. La Muerte respondió que venía del agua y que quería salir del mundo. El pobre pastor de gansos preguntó además: «¿Cómo se puede salir del mundo?». La Muerte dijo que había que cruzar el agua hacia el nuevo mundo, que está al otro lado. El pastor dijo que estaba cansado de esta vida y rogó a la Muerte que lo llevara consigo. La Muerte dijo que aún no era tiempo y que ahora tenía otras cosas que hacer. Pero había no lejos de allí un avaro, que de noche en su lecho cavilaba cómo podría juntar más dinero y bienes; a este lo llevó la Muerte al gran río y lo empujó dentro. Como no sabía nadar, se hundió antes de llegar a la orilla. Sus perros y gatos, que habían corrido tras él, se ahogaron también con él.
Algunos días después vino la Muerte también al pastor de gansos, lo encontró cantando alegre y le dijo: «¿Quieres venir ahora?». Él estaba dispuesto y pasó muy bien con sus gansos blancos, que fueron todos transformados en blancas ovejas. El pastor de gansos contempló la hermosa tierra y oyó que los pastores del lugar se hacían reyes; y mientras miraba bien a su alrededor, le salieron al encuentro los archipastores Abraham, Isaac y Jacob, le pusieron una corona real y lo llevaron al castillo de los pastores, donde aún se le puede encontrar.