Volver a Historias
Portada de Del fiel compadre gorrión

Cuento · Fantasía

Del fiel compadre gorrión

Hermanos Grimm

Publicado por charly

Cuentos de la infancia y del hogar · Edición 1812 · Dominio público

Un gorrión quiere reunir a sus amigos para una celebración. Su fidelidad lo lleva a intervenir cuando un perro necesita ayuda.

#cuentos#hermanosgrimm#clasicos#fantasia#animales#amistad
Del fiel compadre gorrión
La voz no está disponible en este navegador.

Del fiel compadre gorrión

Había una vez una cierva que había dado a luz un cervatillo, y pidió al zorro que fuera padrino. Pero el zorro invitó además al gorrión, y el gorrión quiso invitar aún al perro de casa, su especial y querido amigo. Pero el perro había sido atado a una cuerda por su amo porque una vez había vuelto a casa completamente borracho de una boda. El gorrión pensó que eso no era gran cosa; picoteó y picoteó en la cuerda, desprendiendo un hilo tras otro, tanto tiempo hasta que el perro quedó libre. Entonces fueron juntos al banquete del bautizo, y se divirtieron mucho, pues había abundancia de todo; pero el perro se equivocó y se excedió de nuevo con el vino; cuando se levantaron, tenía la cabeza tan pesada que apenas podía mantenerse en las patas; con todo, se tambaleó todavía un trecho hacia casa, pero al fin cayó y se quedó tendido en medio de la calle. Justo llegó un carretero, y quiso pasar directamente sobre él. «¡Carretero, no lo hagas! —gritó el gorrión—; ¡te costará la vida!».

Pero el carretero no hizo caso, chasqueó el látigo y empujó los caballos derecho sobre el perro, de modo que las ruedas del carro le rompieron las patas. El zorro y el gorrión arrastraron al compadre a casa; el amo lo miró y dijo: «Está muerto», y se lo dio al carretero para que lo enterrara. El carretero pensó: «La piel es aprovechable», lo cargó y siguió su camino. Pero el gorrión voló a su lado y gritó: «¡Carretero, te costará la vida! ¡Carretero, te costará la vida!». Luego se posó sobre la cabeza de uno de los caballos y gritó: «¡Carretero, te costará la vida!». El carretero se enojó con el pajarito, que se burlaba de él, tomó su hacha y la blandió; el gorrión voló alto, y el carretero acertó a su caballo en la cabeza, y cayó muerto. Tuvo que dejarlo tendido y seguir con los otros dos; el gorrión volvió, se posó sobre la cabeza de un caballo y gritó: «¡Carretero, te costará la vida!».

El carretero acudió corriendo: «¡Ahora te atrapo!», golpeó y de nuevo acertó solo al caballo, que quedó muerto. Ahora le quedaba uno todavía. El gorrión no esperó mucho, se posó sobre la cabeza de este y gritó: «¡Carretero, te costará la vida!». Pero el carretero ya estaba tan furioso que no lo pensó en absoluto, sino que golpeó enseguida; así murieron a golpes los tres caballos, y tuvo que abandonar el carro. Enojado y venenoso se fue a casa y se sentó detrás de la estufa; pero el gorrión había volado tras él, estaba posado ante la ventana y gritó: «¡Carretero, te costará la vida!». El carretero agarró el hacha, rompió la ventana, pero no acertó al gorrión. El pájaro entró volando, se posó sobre la estufa y gritó: «¡Carretero, te costará la vida!». Éste, loco y ciego de furia, destrozó toda la estufa, y como el gorrión volaba de un lugar a otro, todos sus enseres: espejitos, sillas, bancos, mesa, y por último las paredes de su casa.

Entonces por fin atrapa al pájaro: «¡Ahora te tengo!», se lo mete en la boca y se lo traga. Pero el gorrión, dentro del cuerpo del carretero, comienza a aletear, aletea de nuevo hacia arriba, hasta la boca del carretero, saca la cabeza y grita: «¡Carretero, te costará la vida de todos modos!». Entonces el carretero da el hacha a su mujer: «Mujer, mátame al pájaro en la boca de un golpe». La mujer golpea, pero falla, le pega al marido en la cabeza, de modo que cae muerto enseguida; el gorrión, empero, se eleva en el aire y se va volando.

Progreso de lectura guardado