Paja, carbón y haba en el viaje
Una paja, un carbón y un haba se asociaron y quisieron hacer juntos un gran viaje. Habían recorrido ya muchos países, cuando llegaron a un arroyo sin puente y no podían pasar. Al fin la paja tuvo una buena idea: se tendió de lado a lado, y los otros debían pasar sobre ella, primero el carbón, luego el haba. El carbón caminó ancho y lento sobre ella; el haba trotó detrás. Pero cuando el carbón llegó al medio de la paja, esta empezó a arder y se quemó por la mitad; el carbón cayó chisporroteando al agua y murió; la paja, partida en dos, se fue flotando; el haba, que aún estaba atrás, resbaló también y cayó, pero se ayudó un poco nadando. Al fin tuvo que beber tanta agua que reventó, y en ese estado fue arrastrada a la orilla. Por suerte allí estaba un sastre que descansaba en su viaje de aprendiz, y como tenía aguja e hilo a mano, la cosió de nuevo; pero desde entonces todas las habas tienen una costura.
Según otra versión, el haba pasó primero sobre la paja, llegó felizmente al otro lado y desde la orilla opuesta miraba cómo el carbón venía. En medio del agua este quemó la paja, cayó y siseó. Cuando el haba vio eso, rió tan fuerte que reventó. El sastre en la orilla la cosió de nuevo, pero solo tenía hilo negro; por eso todas las habas tienen una costura negra.